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Día Mundial de la Justicia Social

Acapulco, Gro., a 17 de febrero de 2019

Comunicado 07-19

Día Mundial de la Justicia Social

El 20 de febrero se celebra el Día Mundial de la Justicia Social. El objetivo de esta celebración es que tomemos conciencia de la necesidad y la urgencia de construir un mundo más humano y justo para todos.

La justicia Social es el conjunto de condiciones que permiten a las asociaciones y a los individuos obtener lo que les es debido. La justicia social supone: el respeto de la persona humana; el respeto de los derechos fundamentales que se derivan de la dignidad intrínseca de la persona; la igual dignidad de las personas humanas, que exige la reducción de las excesivas desigualdades sociales y económicas; la solidaridad, que se manifiesta en primer lugar en la distribución de bienes y la remuneración del trabajo. Supone también el esfuerzo en favor de un orden social más justo en el que las tensiones puedan ser mejor resueltas, y donde los conflictos encuentren más fácilmente su solución negociada. (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1928 – 1942).

La inequidad es la base de la violencia

“Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad local, nacional o mundial, abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz” (EG, 59).

La situación de nuestro Estado de Guerrero reclama fuertemente nuestro esfuerzo por construir las condiciones fundamentales de justicia social, para tener condiciones más favorables a la seguridad y la paz. Esto no es exclusivo de Guerrero, es un fenómeno que vivimos a nivel nacional e internacional por el modelo de desarrollo que es altamente excluyente, y deja en la marginación a un gran número de personas.

Para lograr la justicia social es necesario fortalecer el Estado y la participación de la sociedad

El Papa Benedicto XVI, a quien recordamos con especial afecto y gratitud en el sexto aniversario de su renuncia al Pontificado, nos mostró en su Carta Encíclica “La Caridad en la Verdad”, que la justicia social no puede darse si nuestra actividad económica no se orienta al bien común. Cuando lo que se busca es la mayor ganancia en la lógica de la oferta y la demanda hemos visto cómo se destruye alimento o se deja echar a perder mercancía para conservar o subir el precio; lo que es una grave injuria para quien necesita eso que dejamos echar a perder. La actividad económica no puede ayudar a la solución de los problemas sociales, como el hambre, la desigualdad, la división de grupos de personas y bloques de pueblos, el malestar por la inequitativa distribución de bienes… si ve como su único objetivo producir riqueza basándose en la lógica mercantil de la oferta y la demanda: menor oferta que demanda, encarecimiento de los productos; mayor oferta que demanda, abaratamiento de productos. Cuando lo que se busca es la mayor ganancia hemos visto cómo se destruye alimento o se deja echar a perder mercancía para conservar o subir el precio; lo que es una grave injuria para quien necesita eso que dejamos echar a perder.

Si se orienta a la búsqueda del bien común, la actividad económica puede ayudar a la solución de los problemas sociales que sufrimos, como el hambre, la desigualdad, la división de grupos de personas y bloques de pueblos, el malestar por la inequitativa distribución de bienes… Ciertamente la búsqueda de todas aquellas condiciones que hacen que sea más fácil que las personas puedan desarrollarse y cumplir su misión, es responsabilidad sobre todo de la comunidad política, pero es algo que no podemos separar de nuestra actividad económica. Para que nuestra actividad económica contribuya a la justicia social necesita ser orientada por la justicia conmutativa, la justicia distributiva y la gratuidad.

= La justicia conmutativa cuida que nuestros negocios sean justos: que lo que damos corresponda a lo que recibimos, en bienes y servicios. Por ello, la justicia social exige terminar con esas graves injusticias que se cometen contra las personas, las familias y la sociedad como el robo descubierto o encubierto, el cobro de cuotas o de piso, la extorsión; la tranza, el abuso de intereses en la necesidad,… 

= La justicia distributiva se encarga de redistribuir para bien de todos, parte de las ganancias que cada uno adquirimos con nuestras actividades económicas. Es un deber de justicia porque obtenemos nuestras ganancias personales a partir de una realidad que es patrimonio común de toda la humanidad: la tierra que cultivamos y la sabiduría humana que nos ha sido transmitida. La justicia distributiva no deja que nuestra actividad económica se cierre en el beneficio personal, sino que la abre al bien de todos. Esta justicia es tarea principalmente del Estado, que cobra impuestos y los ha de aplicar en bienes y servicios a favor de toda la población. Un reclamo de la sociedad es que la corrupción no desvíe de esa finalidad los impuestos recaudados.

= La gratuidad: para construir la justicia social es también necesario que se compartan los propios bienes con las personas que no tienen con que comprar lo necesario para vivir, para desarrollarse y luego poder mirar por sí mismas. Y esto se ha de dar en la sociedad civil. De hecho hemos de reconocer el esfuerzo de muchas empresas que “sin renunciar al beneficio, quieren ir más allá de la lógica del intercambio de cosas equivalentes y del lucro como fin en sí mismo” y viven la lógica de la fraternidad, basada en la solidaridad y subsidiaridad. Pero también es una exigencia de la justicia social el aprovechamiento responsable de la ayuda recibida por parte de quien la recibe. Sería injusto emplear las ayudas para cosas no necesarias y todavía peor para hábitos dañinos…

Miremos nuestra persona, veamos en torno nuestro y descubramos algo que podamos hacer para fortalecer la justicia social entre nosotros.

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