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Timonel: La formación permanente: oportunidad de crecimiento

Les saludo a todos con mucho cariño en Dios, nuestro Padre: “La Paz esté con ustedes”. Estamos próximos a celebrar el Día de las Madres; que su ternura y cariño nos ayude siempre a fortalecernos en el camino de la vida. Hagamos el propósito de ver siempre por nuestros padres ancianos. 

La formación permanente: oportunidad de crecimiento

El próximo martes y miércoles, 8 y 9 de mayo, con el favor de Dios nos reuniremos los sacerdotes de la Arquidiócesis de Acapulco con el fin de reavivar el empeño que hemos de poner en nuestra formación permanente. A través de la escucha de la Palabra, de orar juntos, de reflexionar y compartir la presencia de Jesús en nuestras vidas, el Espíritu Santo nos hará ver a cada uno el camino que el Señor nos pide recorrer, los modos y maneras concretas para dejarle seguir formando en nuestra persona y ministerio su imagen de Buen Pastor.

En la entrada de un seminario diocesano se lee esta consigna: “Donec formetur Christus in vobis”: “Hasta que se forme Cristo en ustedes”, hasta que tengan la forma de Cristo; y en la de otro está escrito: “Tengan ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Parecieran consignas dirigidas sólo a los sacerdotes o a personas consagradas de una manera especial a Dios. Sin embargo, no es así. Las dos consignas están dirigidas a cada hombre y a cada mujer, sin excluir a nadie, porque por todos el Señor Jesús murió y resucitó y a todos nos ha llamado a ser santos. El encuentro de los padres sea ocasión para todos recordar que cada uno, recorriendo su propio camino, está llamado a ser santo. Estamos llamados a dejar formar en nosotros a Cristo Jesús, a tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús.

¿Cómo ser santos? Nos dice el Papa Francisco: “Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra: * ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. * ¿Eres casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo hizo con la Iglesia. * ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de tus hermanos. * ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. * ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales”. Nos urge transformar el ambiente en que vivimos: el único camino es la santificación de nuestra vida. “En la medida en que se santifica, cada cristiano se vuelve más  fecundo para el mundo”.

Dos son los propósitos concretos de nuestro próximo encuentro sacerdotal: el primero, avanzar en la elaboración de nuestro VI Plan Diocesano de Pastoral. Ustedes estarán presentes en nuestro encuentro porque su realidad, la que algunos de entre ustedes nos han ayudado a mirar y analizar, la que todos vivimos, es el espacio donde queremos escuchar al Señor, iluminados por su Palabra y por la aplicación que el Papa Francisco hace de ella a nuestro tiempo. Construir la paz con misericordia sigue siendo un gran desafío para todos, como personas y como creyentes. La escucha de la Palabra, la celebración de los misterios de nuestra salvación y la vida sacramental, la vida de cada día en el esfuerzo de seguimiento del Señor Jesús son la base para hacer presente el Reino de Dios entre nosotros. Seguir al Señor nos lleva a vivir en la verdad, en la justicia, en el perdón y en la misericordia del Evangelio. Buscar las maneras de ayudarnos a vivirlas en esta situación tan desafiante en que nos encontramos será parte de nuestro empeño. 

El segundo propósito es fortalecer la conciencia del cuidado de nuestra salud para mejor servir al Señor y a la comunidad. Un aspecto muy importante de este mejor servir a ustedes es el siguiente: las enfermedades crónico-degenerativas están causando estragos en nuestras familias y comunidades, y los sacerdotes no somos la excepción. También a muchos de nosotros nos han dañado los malos hábitos de alimentación y de sueño, la vida sedentaria, el descuido de las medidas preventivas que están a nuestro alcance para cuidar la salud, como las vacunas, el poner atención a los cambios en la anatomía o en el funcionamiento de nuestro organismo; las revisiones médicas periódicas y otras… Hemos de pedirles perdón a ustedes, porque nuestro ejemplo en este campo es también un servicio que hemos de dar a la comunidad para ayudarle a vivir mejor.

Muchos son los retos que nos presenta la realidad social, eclesial y personal. Algunos son muy dolorosos. Sin embargo, no podemos caer en el desánimo ni perder la esperanza: “Cuando sientas la tentación de enredarte en tu debilidad, nos dice el Papa Francisco, levanta los ojos al Crucificado y dile: “Señor, yo soy un pobrecillo, pero tú puedes realizar el milagro de hacerme un poco mejor”. En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrarás todo lo que necesitas para crecer hacia la santidad”. Y la santidad es el camino que hace mejor el mundo. 

Nos encomendamos a su oración.

Con mi oración y bendición

En Dios, nuestro Padre

+ Leopoldo González González

Arzobispo de Acapulco

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