Timonel

Queridos amigos y lectores de Mar Adentro:

Les saludo a todos con mucho afecto y cariño en Dios, nuestro Padre: «La Paz esté con ustedes». Invito a todos a elevar nuestro espíritu patrio y esforzarnos por hacer de nuestro México un lugar mejor, lleno de paz y tranquilidad. Hagamos todos lo que nos toque.

“La construcción de una cultura de paz”
Prioridad en nuestro VI Plan Diocesano de Pastoral

La violencia y la inseguridad son en nuestra Patria y en nuestro Estado, un flagelo muy doloroso. Al mirar la realidad con ojos de discípulos del Señor Jesús, para la elaboración de nuestro VI Plan Diocesano de Pastoral, vimos que la “construcción de una Cultura de Paz” seguía siendo una prioridad para atender. Me llama la atención que en las ruedas de prensa las preguntas que aparecen una y otra vez miran a hechos de violencia ocurridos en la semana, algunos perpetrados con una saña sumamente cruel.

  • En la propuesta de Diagnóstico Pastoral se ha expresado que: “La crisis de violencia e inseguridad que vivimos en nuestro Estado de Guerrero desde hace algunas décadas, se debe a la descomposición social que afecta a toda nuestra Patria como resultado de múltiples factores estructurales y coyunturales, de índole económica, política, cultural y moral, catalizada por el fracaso del modelo neoliberal y las alianzas de los cárteles con algunas estructuras políticas o personas que han estado en el poder. Esto ha afectado grandemente a las familias, ha hecho colapsar muchas economías familiares en nuestros pueblos, ha llevado a muchos a cerrar sus fuentes de trabajo y huir a otros lugares en busca de seguridad. El asesinato, el cobro de piso, la proliferación de bandas de delincuentes, el secuestro, la extorsión se han vuelto parte de nuestra vida ordinaria en el Puerto y en las Costas. Como sociedad nos urge reconstruir el tejido social, desde la educación en la familia, en la escuela, en las iglesias, en los medios de comunicación, y combatir la corrupción y la impunidad para restablecer las condiciones de justicia, equidad y solidaridad que construyen la paz”. La Construcción de una Cultura de Paz” sigue siendo una prioridad que atender.
  • La Evangelización, que es la primera tarea que nos dejó el Señor Jesús a todos sus discípulos, pone las bases más firmes para vivir una cultura de paz. La seguridad social se finca en la confianza de que nadie tiene en su corazón la intención de hacer daño a nadie. La vigilancia ciertamente es un recurso necesario para disuadir a quienes quisieran perpetrar algún mal y para que quien lo ha cometido no lo siga realizando, sino que pueda recapacitar y enmendar su conducta, para luego volver a la sociedad como la fuente de bien que somos cada persona humana. Sin embargo, esta vigilancia solo es una ayuda. Es imposible que se ponga un vigilante a cada persona, y ¿quién cuidaría a los vigilantes? Sería una sucesión de vigilantes que no tendría fin. La seguridad y la paz se construyen desde nuestro interior. La Buena Nueva del Evangelio nos hace descubrirnos como un bien de Dios, una creatura suya, y convencernos que nadie ha sido creado para hacer daño. La Buena Nueva del Evangelio nos hace mirarnos como hijos muy amados de Dios nuestro Padre en Cristo Jesús, y caer a la cuenta de la fraternidad que nos une. Algo característico del trato fraterno es que el más grande ayuda y protege a los pequeños. La Buena Nueva del Evangelio, con la luz del Espíritu Santo, nos hace descubrir que en cada prójimo, el Señor Jesús quiere ser reconocido.
  • Por lo anterior, la primera política en esta prioridad nos pide “cultivar la misericordia como condición necesaria para la construcción de la paz”, “anunciando la Buena Noticia de la misericordia en la predicación y en la catequesis, celebrando los Sacramentos como signos que construyen la paz, acompañando a los más desamparados en proyectos de promoción y dignificación”.
  • Segunda política: “Acompañar a las Víctimas de las Violencias”. Hace nueve años nuestra sociedad sufrió un estallido muy cruel de violencia que destruyó y desapareció personas, causó un dolor muy profundo en muchas familias y sembró mucho miedo en la sociedad. Entonces la Arquidiócesis de Acapulco escuchó el llamado de Dios a buscar maneras de hacer presente su amor en ese contexto de violencia para ayudar a construir la paz. Así surgieron los Programas de acompañamiento a víctimas de las violencias, los talleres de Familias Fuertes, la Escuela de Perdón y Reconciliación, los niños y adolescentes Sembradores de Paz, los Jóvenes con Enfoque de Paz, Cantando a los leones, los Grupos de Apoyo a Mujeres, la Catequesis Generadora de Comunidades Pacificas,… Por ello, la segunda política de esta prioridad nos pide seguir esforzándonos por llevar estas ayudas a muchos hermanos nuestros: “Acompañar a las Víctimas de las Violencias”, “capacitando y organizando equipos en las parroquias para este acompañamiento; detectando a las personas víctimas de las violencias; organizando programas de acompañamiento espiritual, pastoral, jurídico y psicosocial y talleres de perdón y reconciliación; facilitando las organizaciones de víctimas para ayudarse, protegerse y exigir sus derechos; promoviendo y fortaleciendo dos proyectos de paz en cada parroquia; utilizando los subsidios de paz que ofrece la Arquidiócesis en su página web…

“La paz, nos ha dicho el Papa, es un producto artesanal que se construye cada día”. Cada uno somos artesanos de paz.

Con mi oración y bendición.

En Dios, nuestro Padre

  • Leopoldo González González
    Arzobispo de Acapulco

About admin

Error

Homenaje a San Francisco de Asís en La Sabana

Alberto Villanueva Gutierrez EPACOS. Acapulco Gro., 05 de octubre. Feligreses de distintas comunidades, pertenecientes al …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *