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Timonel

Queridos amigos y lectores de Mar Adentro:

Les saludo a todos con mucho cariño en Dios,  nuestro Padre: «La Paz esté con ustedes». Con el miércoles de ceniza hemos iniciado la disposición de nuestro corazón para Celebrar los Misterios más grandes de nuestra fe: La Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Hagamos que este camino renueve nuestras vidas y transforme nuestros corazones.

CAMINANDO HACIA LA PASCUA

Cada año el Señor nos regala este tiempo santo de la Cuaresma. A pesar de que mucho hemos perdido el sentido de Dios en nuestra vida diaria, el corazón de muchísimos creyentes logra mirar estos días cargados de una presencia especial de Dios que nos invita a volver a Él. Es un tiempo que despierta en nosotros el anhelo de la paz y del gozo de volver a la Casa del Padre, de vivir más ampliamente la vida de hijos de Dios, ese nuevo modo de vivir que Jesús ilumina y hace posible desde su Misterio Pascual, desde la entrega de su vida en la cruz y su gloriosa resurrección. “De este modo, nos dice el Papa, podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo”.

Hace un año el Papa Francisco nos hacía pensar en 3 actitudes para vivir la Cuaresma:

+ Detenernos:

= Detenernos de correr sin sentido y de caminar sin rumbo, de vivir nada más así. Un mediodía llegaron tres niños a la casa a pedir alimento. Habían cruzado la frontera con Guatemala. Luego de atenderles, una Hermana Religiosa les preguntó por qué se habían salido de su casa. El más grande, como de 12 años, dijo que porque su papá le pegaba mucho. El otro que tendría como 10, dijo que porque era amigo del mayorcito. Y el más pequeño, como de unos 8 años, cuando la Madre le preguntó: ¿Y tú? Respondió: “Nomás”. Muy triste la situación de aquellos niños. Pero ¿qué diríamos de nuestra vida, si la respuesta a por qué vivimos como lo hacemos, fuera la del niño pequeño: “Nomás”? Es tiempo de detenernos. Al final de una vida sin sentido, aturdida por el ruido y la distracción, por el placer de lo inmediato, o lo que es peor por el alcohol o la droga…, al final está el cansancio del vacío y este final se vive cada día cuando quedamos solos con nosotros mismos. Es tiempo de detenernos y preguntarnos: ¿Vale la pena apostar la vida a lo que buscamos?

= Detener esa conducta con que dañamos. Cada uno hemos de identificar esa conducta en nuestra persona. Algo muy necesario es detenernos de meter violencia al hogar: física, verbal, psicológica, íntima, económica,… Detener la violencia hacia la esposa y también hacia la mamá y hacia el papá, hacia los hijos y hacia los hermanos… Nuestra búsqueda de paz y seguridad no puede enfocarse exclusivamente a las calles del barrio, establecimientos  y espacios de la ciudad: la paz del hogar es fundamental y está a nuestro alcance. Miremos también aquellos espacios que a diario prolongan nuestro hogar, como son la escuela y el lugar de trabajo. Ahí también está en nuestras manos construir la paz. Para tener sosiego y no descargar nuestras frustraciones o resentimientos en las personas con quienes convivimos es necesario detenernos y caer a la cuenta de que cuando nos dejamos llevar de nuestros impulsos agresivos, aumenta en nosotros la carga de malestar y disgusto. Es como echar un leño más a la carga que ya nos dobla. Nunca es un alivio dañar a otro.

= Detener ya la conducta criminal del cobro de piso, robos y asaltos, la extorsión, los secuestros y desapariciones, las ejecuciones y asesinatos, la trata de personas y la intoxicación física y psicológica de niños y jóvenes con la droga, la corrupción que muchas veces ha abonado esta situación. Es muy grande el sufrimiento que provocan. Con amor de Padre, como a hijos muy queridos, Dios que nunca deja de querernos, llama a la conversión también a estos hermanos nuestros que perpetran esos crímenes. Oremos para que escuchen su voz. Nadie ha sido creado para amasar el sustento diario con la sangre del prójimo derramada. Ese pan es mucho muy amargo.

+ Detenernos para MIRAR:

= Mirar los signos que mantienen viva la llama de la fe y la esperanza. Nos decía el Papa: “familias que entre tantas penurias no dejan de intentar que sus hogares sean una escuela de amor, que se esfuerzan en restablecer la armonía luego del conflicto; el rostro de tantas personas que cuidan de los enfermos y ancianos en su casa; niños y jóvenes cargados de esperanza que necesitan dedicación y protección; de nuestros enfermos y de tantos que se hacen cargo de ellos;  de nuestros ancianos, portadores de la sabiduría de Dios: de quienes arrepentidos buscan revertir sus errores y equivocaciones”;

= Mirar “el rostro de Jesús crucificado que sigue siendo portador de esperanza”: sus ojos tienen un mirar que acoge a todos, también a quienes entonces y a lo largo de los años le crucificamos, sus ojos lloran por Judas que desespera y se quita la vida, por el ladrón que se empecina en su mala vida… Nos ama y le duele que nos destruyamos. Mirar su dolor por nosotros nos hace bien, porque fue por nosotros por quienes murió.

+ Detenernos para mirar y VOLVER A LA CASA DEL PADRE: permanecer en el mal es fuente de desilusión y tristeza, es como abandonar un manantial de agua limpia por una cisterna agrietada, que no puede contener el agua. Volver a la Casa del Padre, es volver a experimentar la ternura sanadora y reconciliadora de Dios. 

En su Mensaje de este Año nos dice el Papa Francisco: “La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social… No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada centrada en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.

Encomiendo a la oración de todos ustedes la Asamblea Diocesana de Pastoral que viviremos en esta semana, del martes 12 al jueves 14.

¡Buen camino hacia la Pascua!

Con mi oración y bendición.

En Dios, nuestro Padre

+ Leopoldo González González

   Arzobispo de Acapulco

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