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LXX ANIVERSARIO DEL INSTITUTO VICTORIA

Acapulco, Gro., a 03 de Noviembre de 2019

Comunicado 42-19

EN EL LXX ANIVERSARIO DEL INSTITUTO VICTORIA

Hace 70 años, el 5 de Noviembre de 1949, fue fundado en esta ciudad de Acapulco, el Colegio “Instituto Victoria”, por las Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento. Desde entonces ha ayudado a las madres y padres de familia a transmitir a sus hijos su propio patrimonio de fe, valores y cultura, que hacen posible unas relaciones armoniosas en la convivencia, un tejido social fuerte y solidario. 

Ha sido grande su influjo en muchas familias y a través de ellas en la sociedad, al buscar inculcar en los padres de familia y en los alumnos el amor a la verdad, la inclinación por la justicia, la disposición a la solidaridad, la generosidad para el perdón, que son cuatro pilares que sostienen la tranquilidad y la paz en las familias, en las comunidades y en la sociedad. Junto al esfuerzo por proporcionar una muy buena preparación académica, ha buscado que los valores del Evangelio sean las normas educativas, las motivaciones interiores y al mismo tiempo las metas a alcanzar. El horizonte de su labor educativa es “Formar hombres y mujeres que, renovados en los principios evangélicos de amor, libertad, verdad, alegría y misericordia, sean testigos de Cristo mediante la vivencia del carisma eucarístico mercedario y así contribuyan en la transformación de la sociedad”.

Por ello expreso mi reconocimiento y gratitud a todas aquellas personas que han formado parte de la comunidad educativa del Colegio en estos sus primeros 70 años de valioso servicio entre nosotros. Con esta ocasión también quisiera expresar mi reconocimiento y gratitud a tantas maestras y maestros que, años y años, han hecho ofrenda de su persona buscando el bien de los alumnos a ellos confiados, no por la casualidad, sino por la Providencia Divina. 

La violencia e inseguridad son dos flagelos muy dolorosos en muchas partes de nuestra Patria. Si queremos disfrutar de seguridad y de paz en nuestro convivir de cada día, hemos de cuidar y enriquecer con esmerada dedicación la familia y la educación. La seguridad y la paz se construyen desde el interior de cada persona, desde ese núcleo personal del que brotan nuestras decisiones. Es una convicción general y un anhelo de muchos que en la educación tanto familiar, como escolarizada e informal transmitamos y asimilemos valores humanos, que se conviertan en hábitos virtuosos de nuestro actuar de cada día. 

Podemos cuidar y fortalecer la educación cuidando y fortaleciendo cuatro alianzas que con frecuencia aparecen muy debilitadas: 

+ La alianza Padres de Familia – Maestros. Los muchachos que en la casa son los hijos, en la escuela son los alumnos. No puede decirse que la educación se da en casa y la instrucción se da en la escuela. Los Maestros y Maestras son imágenes parentales para los alumnos y en muchos casos, las imágenes parentales que están más tiempo ante ellos. El Maestro enseña y orienta no sólo con aquello que intencionalmente busca transmitir a los alumnos: su misma persona y su actuar son para los alumnos la imagen lograda de una persona humana, una imagen que inspira ese fecundo: “yo quiero ser como mi maestro, como mi maestra”. Por esto, ha de haber un consenso y un apoyo muy firme entre papás y maestros en aquello que es fundamental para ayudar la formación de los hijos y alumnos. Hoy se miran necesarias “las escuelas de padres” aún en los niveles de Preparatoria y Facultades. 

+ La alianza Alumnos – Maestros. La fuerza de este acercamiento está fundamentalmente en el “amor pedagógico” del Maestro por sus alumnos. Que le importe el bien de sus alumnos y no sólo cumplir con un programa. Algunos tal vez recordamos aquella vieja película de “Al Maestro con cariño” que ejemplifica lo anterior. Mirar la obra educativa de Don Bosco nos convence de que es posible llegar a los muchachos, aún en circunstancias muy deplorables, y hacer una alianza inspiradora con ellos. “Formar niños y jóvenes que sean libres, alegres y reflexivos; responsables de sus propias acciones, que hagan vida el lema: “libres para liberar”, expresa el Colegio Instituto Victoria.

+ La alianza Papás – Hijos: para conservar y fortalecer esta alianza, que se establece de modo natural en la familia ayudan mucho estas tres cosas: = la cercanía, que supone no solo la presencia física sino también el “estar con”: cuentas conmigo, nuestras vidas se unen al compartir. = La paciencia: aprovechar el momento oportuno, no desesperar. El árbol no crece a tirones; = el arte de corregir: corregir es don de amor, no reacción de venganza, lleva al fundamental reconocimiento de que cada derecho lleva consigo una obligación. 

+ La alianza entre la educación y el ser de la persona humana: sin una visión realista e integral de la persona humana es imposible hablar de educación en valores. Un valor es un bien que es reconocido como tal. Un bien es aquello que perfecciona el ser de algo. Si no tenemos claro quiénes somos, quien es la persona humana, no es posible tener claro su bien, aquello que lo perfecciona como persona humana, que ha de llegar a reconocer y apreciar como un bien, de modo que dirija de manera constante su manera de actuar, se convierta en un hábito virtuoso. Si el valor no se convierte en virtud queda en teoría, el valor ha de hacerse virtud, hábito virtuoso. Si no sabemos quiénes somos, no podemos ayudarnos a serlo. La visión integral de la persona humana es punto que orienta el “hacia dónde” la educación ha de ayudar a caminar. 

Ahora que celebramos con gratitud y alegría los 70 años del Instituto Victoria, miremos qué está en nuestras manos hacer para fortalecer estas cuatro alianzas en nuestro ambiente de cada día.

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