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Día del Niño: Comunicado Monseñor Leopoldo González, arzobispo de Acapulco

Acapulco, Gro., 28 de abril de 2019

Comunicado 16-19

 

Día del Niño

 

El próximo martes es un día que a muchísimos adultos nos trae recuerdos y sentimientos muy gratos. Es el Día del Niño. Quienes lo fuimos en la década de los 50 nos miramos ir a la escuela con aquel gusto. Nos pedían que lleváramos un plato, un vaso y una cuchara porque habría pozole, agua fresca de sandía o jamaica y una paleta de hielo. Sólo teníamos una o dos horas de clase y lo demás era fiesta y juegos. Ahora, en ese día, nos toca a los adultos festejar a los niños para expresarles de una manera muy especial, el amor con que cada día queremos estar con ellos. Tenemos muy claro lo que el Papa Francisco nos expresa con estas palabras: » los niños traen vida, alegría, esperanza, incluso complicaciones. Pero la vida es así. Ciertamente causan también preocupaciones y a veces muchos problemas; pero es mejor una sociedad con estas preocupaciones y estos problemas, que una sociedad triste y gris porque se quedó sin niños”. “Cuando se trata de los niños que vienen al mundo, ningún sacrificio de los adultos será juzgado demasiado costoso o demasiado grande”.

 

Hace unos seis años, en una reunión con Rectores y Directores de escuelas y facultades, allá en la frontera con Guatemala, la Directora de una Escuela Normal nos decía: “Hemos buscado dar a nuestros hijos lo que nosotros no tuvimos, pero no les hemos dado lo que sí tuvimos”. Ella hacía referencia a “Padres”. Nosotros tuvimos padres, y es verdad que muchos niños ahora carecen de ellos. Pero con un poco de atención a los recuerdos, fácilmente encontraremos otros bienes que tampoco hemos sabido darles. Reflexiono en tres:

 

+ La presencia de los Padres en el hogar: Muchas situaciones han sacado del hogar a los papás: a papá, a mamá o a los dos. A veces desde que el niño se desarrollaba en el seno de su madre, porque quien lo engendró junto con ella no quiso saber nada de él. Otras veces ha sido la necesidad de buscar trabajo fuera la que se lleva a Papá, a Mamá o a los dos; las jornadas laborales que no saben apreciar el gran servicio que es para todos la presencia maternal en el hogar, sobre todo cuando los niños son chicos y le imponen a las mamás la misma carga de horas que a los demás. Otras veces son situaciones personales. En una ocasión pregunté a un grupo de matrimonios las razones por las que el papá frecuentemente está fuera del hogar. No esperaba la primera respuesta que me dieron: “Por alcoholismo”. Y es verdad, quien sufre esta enfermedad, aunque esté en casa, está muy lejos de los suyos. La celebración del Día del Niño sea una oportunidad para dedicar más tiempo a estar en el hogar, y más cuidado a estar presentes en él. No basta estar ahí para estar presentes: si no cuentan con nosotros, es como si no estuviéramos. Ponernos a jugar con los niños no es perder el tiempo, es ganarnos su cercanía y confianza, y poner de nuevo una sonrisa fresca en nuestro rostro.

 

+ Condiciones de Seguridad. Cuando crecimos, nuestros papás no temían dejarnos ir a caminar en el monte, a jugar a la orilla del pueblo, ir de paseo al río, a la matiné del domingo, al partido de futbol o al jaripeo. Sabían que cualquier persona mayor nos llamaría la atención si nos andábamos portando mal o nos cuidaría si estuviéramos en riesgo. Ahora es muy grande el sufrimiento y la preocupación de los papás por la seguridad de sus hijos fuera de casa. Algunos datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México nos dicen que durante 2017 y hasta abril de 2018 había habido en nuestra Patria más de 6 mil desaparecidos menores de edad. Tal vez muy ligado con estos datos esté ese flagelo tan doloroso que es la trata de personas. Con dolor y vergüenza hemos de reconocer que, en ocasiones, de entre quienes más comprometidos habríamos de estar para cuidar de ellos, surgen sus abusadores. Es una preocupación grande la búsqueda de condiciones de seguridad en la sociedad y todos hemos de aportar y escucharnos para alcanzarlas, pero no podemos dejar de mirar al interior de los hogares. Parte del cuidado hacia los niños es hacerles comprender que hay cosas que no pueden hacer por el riesgo en que se ponen o ponen a los demás. El arte de corregir es parte fundamental de la presencia y la paciencia paterna en el hogar. Hacer comprender a los niños la necesidad de no salir de casa sin permiso y no mentir para conseguir el permiso es fundamental para que los papás puedan cuidar de ellos.

 

+ El sentido de la presencia de Dios en la vida diaria. Dejar a los niños sin Dios es como quitar la raíz principal a un árbol. Las semillas de fe se siembran en casa y desde muy temprana edad. Es muy valiosa la oración de mamá con los niños al final del día, ahí sobre la cama. Es una oración que se hace como un murmullo, en voz queda, porque Dios está ahí junto; que pone en manos de Dios las realidades de la familia: la salud de la abuela, el trabajo de papá, la tarea de la escuela… porque Dios es nuestro Padre bueno. Platicarles cada noche algo de Jesús, lo va poniendo en su corazón, y esto es un gran regalo para toda su vida: “Todo el que lo toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida” (Papa Francisco)

 

¡Felicidades a los Niños y Niñas en su Día, felicidades por ellos cada día a Papá y a Mamá!

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