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Comunicado: Día Mundial del Agua

Acapulco, Gro., a 17 de marzo de 2019

Comunicado 11-19

Comunicado: Día Mundial del Agua

El próximo viernes, 22 de marzo, celebraremos el Día Mundial del Agua. Esta celebración tiene como finalidad impulsar los esfuerzos de los gobiernos por proveer a todos de agua potable y recordarnos que para lograrlo es necesario que todos ayudemos controlando el consumo de agua en nuestros hogares y lugares de trabajo. El tema de este año es: “No dejar a nadie atrás”, cosa que podemos lograr “afrontando la escasez del agua”.

+ El agua, un derecho humano. Lo primero que debemos tener muy claro es que poder obtener la cantidad y la calidad de agua necesaria para subsistir es un derecho fundamental de todo hombre y de toda mujer. De otra manera no se salva el derecho humano más primario que es el derecho a la vida. Escribe el Papa: “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos” (LS 30). La Organización de Naciones Unidas reconoció este derecho el año 2010: “el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”. Ya hace muchos siglos, en la antigua Roma de Cicerón, había el mandato de “no impedir a nadie que beba de un agua que corre”, es decir, de una fuente, de un arroyo, de un río. Y en la sabiduría de nuestros abuelos se expresaba en este dicho: “A nadie se le niega un vaso de agua”. Este derecho humano, con el Señor Jesús adquiere raíces divinas. Él, que es el Hijo de Dios hecho hombre, nos dice: “Tuve sed y me dieron de beber… ¿cuándo? Cuando lo hicieron con uno de estos más pequeños conmigo lo hicieron”.

+ Cantidad y calidad del agua. El derecho humano al agua nos habla de la cantidad y calidad necesarias para su subsistencia. “La provisión de agua permaneció relativamente constante durante mucho tiempo, pero ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta que puede sostenerse, es decir a la oferta de agua que puede mantenerse sin riesgo de que se agote”. Esto trae graves consecuencias ya desde ahora. “Grandes ciudades que dependen de un importante nivel de almacenamiento de agua, sufren períodos en que disminuye el agua disponible”. Esto afecta a todos, pero, nos dice el Papa, en esos períodos “no se administra siempre con una adecuada gobernanza y con imparcialidad” (LS 28). Hemos rebasado algunos límites máximos de explotación del planeta y los niveles del agua es uno de esos límites ya rebasados. “Más de 1700 millones de personas viven en cuencas fluviales sobre-explotadas y para 2025 dos tercios de la población mundial podría vivir en países con escasez de agua”.

Otro problema particularmente serio, que nos señala el Papa, “es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los días. Entre los pobres son frecuentes enfermedades relacionadas con el agua, incluidas las causadas por microorganismos y por sustancias químicas. La diarrea y el cólera que se relacionan con servicios higiénicos y provisión de agua inadecuados, son un factor significativo de sufrimiento y de mortalidad infantil” (LS 29).

También es un hecho que en muchos lugares las aguas del subsuelo “están amenazadas por la contaminación que producen algunas actividades extractivas, agrícolas e industriales sobre todo en países donde no hay una reglamentación y controles suficientes”. Ya desde hace mucho tiempo se han señalado como factores orgánicos de contaminación de las aguas, el de los vertidos urbanos (aguas negras), y el de los vertidos agro-ganaderos; y como factores de carácter tóxico se han señalado, los provocados por vertidos procedentes de actividades industriales, agrarias, (como el uso masivo de abonos químicos y pesticidas); y por los vertidos procedentes de actividades mineras. Muchos recordamos el que fue calificado como el peor desastre ambiental en la industria minera en nuestro País, en Agosto de 2014, en Cananea, Sonora. Cosa de preguntarnos: ¿falló la reglamentación o el control?

+ ¿Qué podemos hacer cada uno? Hay quienes por oficio han de cuidar las normas sobre actividades mineras, industriales y agrícolas. Conservar manantiales y corrientes de agua: para ello reforestar. Hemos de buscar que mientras se reforesta tanto monte talado, sea económicamente redituable al campesino cuidar los árboles, y una vez lograda la reforestación, programar una explotación racional del bosque. Esto necesita una visión de nuestros montes a largo plazo, no de un sexenio. Urge el tratamiento de residuos urbanos sobre todo en las grandes ciudades. Educarnos en el manejo de la basura es también una urgencia impostergable, porque a muchísimas comunidades es imposible que vaya un camión recolector de basura o encontrar un lugar adecuado donde depositarla y no contaminar corrientes de agua. Hemos de aprender a producir la menos basura posible. No desperdiciar el agua es ya una conciencia fuertemente arraigada, pero no está de más recordar algunas indicaciones que nos han sido dadas: lavarnos los dientes y afeitarnos sin tener la llave del agua abierta; usar la regadera y no la tina para bañarnos; enjabonar los platos en un recipiente teniendo la llave cerrada, lavar el carro no con manguera sino con una cubeta de agua… Usted conoce otras muchas medidas, platíquelas por favor con sus familiares y amigos. Juntos cuidemos el agua.

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