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Comunicado 41-18

Acapulco, Gro., a 23 de Septiembre de 2018

Comunicado 41-18

Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres, Niñas y Niños

El 23 de septiembre de cada año se celebra el “Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres, Niñas y Niños”. Todos hemos de ayudar a erradicar este aberrante crimen que se ha convertido en la nueva esclavitud del siglo XXI. Según la Organización Internacional del Trabajo afecta a más de 3.5 millones de personas al año. El 80% de mujeres en situación de prostitución son o han sido víctimas de la trata, y de un 15 a un 20% de la explotación sexual con mujeres, son niñas. Es una verdadera plaga arraigada en el inhumano afán de ganancia: después del tráfico de drogas y de armas, la trata de personas constituye el negocio transnacional que mueve más dinero en el mundo. Se calcula en 32 millones de Euros al año. 

Denunciar este delito es parte de nuestra responsabilidad ciudadana. Pero también hemos ayudar a crear el clima cultural en el que sea cada vez más difícil que se dé este delito. Tengamos clara conciencia de que nosotros somos también nuestro cuerpo y la persona humana no es un objeto de compra-venta ni un artículo para usar y desechar. Si entre nosotros la trata de personas generalmente es para comercio sexual, tengamos claro que el cliente es cómplice del delito. Vivir la fidelidad matrimonial y las relaciones esponsales hasta el matrimonio es un pilar que da mucha firmeza y seguridad no solo a la familia, sino a la misma sociedad.

Por otra parte, bien sabemos que la trata tiene campo fértil en la vulnerabilidad de las personas. En una situación de grandes carencias es sencillo sembrar sueños de “película”, que para la inmensa mayoría luego se convierten en pesadillas muy crueles. Ofrecer un trabajo digno, aunque sea temporal, a quien se encuentra en un momento de grave necesidad le hace menos vulnerable ante los traficantes de personas. Cada vez es más urgente llevar la economía de la búsqueda de ganancia al cuidado de la persona. Lo comprendemos, pero miramos el sistema económico muy fuera de nuestros alcances. Sin embargo, al menos en alguna ocasión podemos hacer algo en este sentido. No dejemos de hacerlo.

Junto a todo esto hemos de asimilar y hacernos eco de las medidas preventivas que las instituciones nos han presentado de manera reiterada para no ser víctimas de la trata. Algunas son estas: 

+ En los perfiles de las redes sociales nunca publicar información personal como el nombre completo, domicilio, número telefónico propio o el de otras personas conocidas. Tampoco compartir fotos de familiares o amistades ni alguna información personal privada, mucho menos fotografías con poca ropa o en situaciones íntimas.

+ No usar las redes sociales para conocer gente, ni aceptar entrevista con quien solo se conoce a través de ellas, si no es acompañados de los papás.

+ Desconfiar de los anuncios o personas que ofrecen trabajos atractivos, de ensueño, principalmente si se han de realizar fuera de la ciudad o pueblo en que se habita, y más todavía si piden fotografías con poca ropa. No aceptar entrevistas de trabajo con desconocidos, sobre todo fuera de las oficinas de la empresa. En todo caso ir acompañados de familiares, de preferencia los papás.

+ Alejarse de las personas que se acercan en la calle con el pretexto de conocer gente.

+ Si se reciben mensajes en los que el remitente busca seducir, ilusionar, chantajear, intimidar, o en los que ofrece regalos o donaciones, se ha de platicarlo con personas de confianza, en especial padres y maestros.

+ Si alguna vez se gasta el dinero en otra cosa diferente a aquella en la que había de ser utilizado, como pago de colegiatura, de hospedaje, de alimentación, de gastos escolares, es mejor enfrentar el problema: comentarlo con los papás y recibir el regaño, pero no aceptar “ofertas de servicios” sin platicarlo con ellos, porque muchas veces esto ha sido un gancho para cosas denigrantes.

+ Desconfiar de quien aprovechándose de nuestras heridas o traumas personales, nos promete hacernos felices sacándonos de nuestro hogar.

Hemos sido creados necesitados unos de otros. Así Dios ha querido hacernos ver que somos una bendición suya unos para otros. Cuidemos unos de otros.

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