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Comunicado 34-19: Día Internacional de la Alfabetización

Acapulco, Gro., a 08 de septiembre de 2019
Comunicado 34-19

Día Internacional de la Alfabetización

Cada 8 de septiembre se celebra el “Día Nacional de la Alfabetización”. El tema de la celebración de este año será la “alfabetización y multilingüismo”, en el contexto del Año Internacional de las Lenguas Indígenas. La alfabetización es una ayuda fundamental para que una persona tenga menos dificultades para superar condiciones de exclusión y marginación. No saber leer ni escribir impide el acceso a conocimientos y herramientas que le servirían para abrirse camino en la vida desarrollando más fácilmente sus capacidades y habilidades.

  • Según datos de la ONU más de 265 millones de niños y niñas en el Mundo no saben leer y escribir y en nuestra Patria, había en el año 2015, 3.9 millones de personas en esa situación conforme al censo del INEGI. En nuestro Estado se señala que es el 13.6% de la población. En nuestro Estado hay 2,567,421 personas de 15 años y más. De ellas, 1,120,873 se encuentran en rezago educativo, es decir no han aprendido a leer y escribir, o no han concluido su primaria o su secundaria. Han sido grandes los esfuerzos desde la Instituto Nacional para la Educación de los Adultos y el Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos, pero no han sido suficientes para ayudar a nuestros hermanos a superar la barrera del analfabetismo. Para lograrlo todos hemos de apoyar.
  • Parte muy importante de nuestra labor evangelizadora es también esta otra enseñanza, El Papa San Pablo VI afirmaba que: “cada hombre está llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocación dada por Dios para una misión concreta. Desde su nacimiento, ha sido dado a todos, como germen, un conjunto de aptitudes y cualidades para hacerlas fructificar; su floración, fruto de la educación recibida en el propio ambiente y de esfuerzo personal, permitirá a cada uno orientarse hacia el destino que le ha sido propuesto por el Creador” (PP 15). Si bien el desarrollo de la persona es en gran parte, fruto del esfuerzo personal, es indispensable la ayuda de quien más sabe. El Papa Francisco nos dice que en el examen de nuestra vida, el Señor Jesús también nos preguntará: “¿Fuimos capaces de vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, sobre todo los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza?”.
  • ¿Qué podemos hacer para ayudar a las personas que no saben leer ni escribir?

= Acercarnos a estas personas con mucho respeto y cariño para motivarlos a aprender. Podemos ofrecernos nosotros mismos para enseñarles. Los maestros de las Escuelas de nuestras comunidades nos pueden orientar para tener acceso al material que proporciona el Instituto Nacional de Educación para Adultos y el Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos. También hemos de acercarnos a quienes no han podido terminar su Primaria o su Secundaria para animarles a ir a estos Institutos y presentar un examen comprensivo de conocimientos. Muchas personas por su oficio, por su trabajo, por su autoaprendizaje han adquirido no solo conocimientos, sino actitudes y habilidades que les permiten presentar esos exámenes y sacar su certificado de estudios. Si no lograran aprobar el examen, se les ofrece compañía para ayudarles a lograrlo. Hay manera de que luego les examinen y les den el reconocimiento a su aprendizaje.

= A los jóvenes que reciben el Sacramento de la Confirmación en algunas ocasiones les he pedido mirar si entre sus abuelos, tíos o vecinos hay alguien que no sepa leer y escribir y acercarse a ofrecerle enseñarle. No hagan en oídos sordos. Que todo mundo sepamos leer y escribir: la lectura abre las puertas de todo un mundo.

  • Hay otro campo del saber que no ha de ser descuidado: el oficio en el que trabajaron nuestros papás y nuestros abuelos: el arte para cultivar la tierra o para elaborar tantos objetos hermosos y útiles; las recetas de cocina y los primeros remedios para las enfermedades; su historia y su lengua… Cuando ya ningún hermano recuerda cómo hacían papá o mamá tal cosa, nos da tristeza porque eso murió con nuestros padres. Hay preguntas que sólo los abuelos, que sólo papá y mamá pueden respondernos. Acerquémonos a ellos para superar el analfabetismo familiar que también causa mucho mal. Un árbol sin raíces no tiene consistencia ni vitalidad.

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