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Comunicado 27-19

Acapulco, Gro., a 21 de julio de 2019

Comunicado 27-19

¡Buen viaje, felices vacaciones!

En estos días, aprovechando las vacaciones escolares, muchas familias salen a carretera para visitar a familiares o para trasladarse a lugares turísticos con el fin de descansar, disfrutando de la naturaleza y la convivencia familiar. Como en otras ocasiones lo he hecho, ahora también les invito a esforzarnos por conducir bien nuestro automóvil, o mejor dicho, a conducirnos bien en nuestro automóvil para evitar hacer daño y dañarnos nosotros mismos.

No podemos olvidar que en la carretera – lo mismo que en el tránsito por las ciudades y poblados- el respeto a las normas de tráfico es muy importante porque está en juego la vida propia y la de los demás. La técnica ha puesto a nuestra disposición vehículos cada vez más seguros, pero también cada vez más potentes y rápidos, y por tanto el riesgo siempre existe. Prueba de ello es el número de accidentes que siguen cobrando muchas vidas y dejando mucho dolor en las familias.

Tenemos que caer a la cuenta de que el factor principal de la seguridad vial está en nosotros, en el sentido de responsabilidad y en el sentido común que hemos de tener para poder servirnos de las ventajas de los vehículos, evitando los riesgos innecesarios que ponen en peligro la seguridad física e incluso la misma vida, propia y del prójimo… Es responsabilidad de todos hacer más humana la circulación vial. Los cristianos no podemos olvidar que el quinto mandamiento de la ley de Dios, que nos dice “No matarás”, nos obliga a respetar y cuidar la integridad física y la vida, la propia y la ajena.

Al visitar a un enfermo que estaba en terapia intensiva, un médico me comentó la frecuencia de los accidentes en motocicletas y lo mal que llegan las personas: “Muchos topan con su rostro y les queda destrozado”. La motocicleta es verdaderamente un vehículo motorizado, y como tal debemos respetarlo en su espacio quienes conducimos un transporte mayor. Al rebasarlo hemos de hacerlo con la precaución obligada en todo rebase y siempre hemos de buscar protegerlo, conscientes de su gran fragilidad. Pero también quien conduce una motocicleta ha de ser consciente que está manejando un vehículo motorizado, y que por lo mismo ha de conocer y respetar los reglamentos de tránsito: guardar la distancia, rebasar correctamente, respetar señalamientos… La licencia para manejar una motocicleta supone el conocimiento de las normas básicas de tránsito.

Saludo con mucho afecto a todos los profesionales del volante, traileros, camioneros y conductores de autobuses, que con mucha frecuencia son un ejemplo de prudencia y caballerosidad al conducir, para nosotros los automovilistas particulares. Nunca olviden su gran responsabilidad. No manejen cansados ni cuando se sientan ansiosos por llegar, mucho menos utilicen sustancias tóxicas o pericos para espabilarse. Su gran fuerza como profesionales del volante es la prudente paciencia que no pierde la calma en los largos trayectos que han de recorrer. Mi reconocimiento y gratitud para quienes manejan ambulancias y carros de bomberos, y para todos los agentes y policías que cuidan el tráfico en ciudades y carreteras.

Quienes tienen bajo su cuidado a las personas que se transportan en camiones o en vehículos ligeros de servicio público, que de tramo en tramo bajan y suben pasajeros, han de vencer la ansiedad de buscar ganar más viajeros conduciendo de manera imprudente y arriesgando la integridad física y la vida de las personas que llevan a bordo, su propia integridad física y su vida, sus bienes y los bienes de los demás. Tengan un buen descanso que les permita conservar la tranquilidad en sus jornadas de trabajo que son tan pesadas, todavía más con el calor tan intenso de estos días. El bien de las personas a quienes sirven al trasladarlas en su ruta y el bien de sus familias sea una motivación muy fuerte para cuidar de ellas. Pido al Señor mande sus santos ángeles que les cuiden en su camino. Todos ayudemos a que nuestro ir y venir sea seguro, no generador de miedo, nerviosismo o molestia, sino fuente de descanso para todos.

Al conducir, como en muchos otros aspectos de la vida, el bien de muchos depende de la responsabilidad de cada uno. Cuidemos unos de otros al hacerlo.

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