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Cáritas de Acapulco recibe Premio Nacional de Fomento al Voluntariado

Lic. Adriana Paz Lemus
Hna. Lic. Gibbe Gómez DJBP

El pasado martes 23 de octubre de 2018, se llevó a cabo la trigésima edición de los Premios Compartir, en el Centro Cultural Roberto Cantoral de la Ciudad de México, para reconocer y difundir la labor de personas e instituciones que trabajan para construir una sociedad más justa y equitativa.

Cada año se lleva a cabo una convocatoria nacional para nominar candidaturas en las cinco categorías establecidas, en la que este año se otorgó el ​Premio a la Institución en Asistencia Social a Hogares Providencia, I.A.P., el ​Premio a la Institución en Desarrollo Comunitario a Construyendo Esperanzas A.C., Institución por su Incidencia Pública al Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA)A.C., ​Premio al Liderazgo Social a Roselia Gutiérrez Luis y el Premio de Institución de Fomento al Voluntariado a Cáritas de la Arquidiócesis de Acapulco, A.C.

En presencia de 50 voluntarios de los programas de Construcción de Paz, el Pbro. Octavio Gutiérrez Pantoja, vicepresidente de Cáritas y la Sra. María Judith Orozco Ortiz, representando a los voluntarios, recibieron la escultura de “Manos Compartir”, posteriormente dirigieron unas palabras a los presentes, agradeciendo a COMPARTIR Fundación Social I.A.P., por la labor que realizan apoyando y reconociendo el trabajo de la sociedad civil, también al gran apoyo de Catolic Relief Services quienes han acompañado desde sus inicios; a la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, a la Conferencia de Obispos Católicos en Estados Unidos, aportando a la formación del voluntariado; a la Arquidiócesis de Acapulco que ha impulsado el trabajo de construcción de paz: “Es importante reconocer a cada Artesano de Paz que decide profesionalizar su voluntariado, para otorgar s de construcción de paz que sigue atendiendo a familias, mujeres, jóvenes, niñas, niños y comunidades con el fin de desarrollar factores resilientes de paz y nuevas formas de vida que incluyen el bienestar de todos, convirtiéndose en agentes de cambio”.

Uno de los momentos más significativos fue cuando la voluntaria Judith Orozco Ortiz, relató a los presentes cuando llegó por primera vez a Cáritas, no fue como voluntaria, sino como víctima, pues lamentablemente había perdido a sus dos únicos hijos a causa de la violencia. El proceso de cuatro años, en el Programa de Atención a Víctimas de las Violencias para encontrar esperanza, lograr perdonar y encontrar un nuevo sentido a la vida ayudando a otras personas, además del trabajo que se realiza en otros programas para empoderar a las mujeres, el trabajo con los adolescentes y jóvenes, la importancia del amor y comunicación entre los miembros de la familia, sembrar paz en los niños, el desarrollo de proyectos productivos para mejorar la economía social y aportar cultura de paz en las comunidades.

Agradecemos a Dios por permitirnos acompañar a muchas víctimas de las violencias y que este acontecimiento sea una bendición para poder palpar y sentir como resuenan los corazones de tantos cristianos preocupados y ocupados en el dolor. Sigamos con ánimo renovado y con la convicción de saber que en cada hermano está el rostro de Dios.

“Trabajar por las víctimas es trabajar por la esperanza,  si las víctimas que han pasado tanto dolor y han vivido el horror,  pueden ser sanadas y deciden ser transformadas, entonces cualquier cosa es posible: la paz es posible”.

Tomas Perulero.

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