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BRA129. RÍO DE JANEIRO (BRASIL), 25/07/2013.- El papa Francisco besa a un niño hoy, jueves 25 de julio de 2013, durante su visita a la favela Varginha en Río de Janeiro (Brasil). El pontífice visitó hoy una favela, donde dijo que "nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que existen en el mundo". Además, en su visita el complejo de favelas de Manguinhos, en la zona norte de Río de Janeiro, donde viven unas 2.000 personas en casas hechas con cartón y materiales de derribo, pidió a los poderes públicos que trabajen por un mundo más justo y solidario y a los jóvenes que luchen contra la corrupción y la injusticia. EFE/Antonio Lacerda

Al concluir la Semana del Enfermo en la Arquidiócesis

Queridos amigos y lectores de Mar Adentro:

Les saludo a todos con mucho cariño en Dios, nuestro Padre: “La Paz esté con ustedes”. En cada persona enferma vemos a Cristo sufriente: no dejemos de tenderle la mano a nuestro Señor en aquellos que nos necesitan. A quienes padecen alguna enfermedad: sientan la presencia cercana de Jesús que les comunica su amor y su fuerza para ayudarles a vivir con paciencia su condición.

Al concluir la Semana del Enfermo en la Arquidiócesis

Este domingo concluimos en la Arquidiócesis la Jornada Mundial del Enfermo. Quisimos que abarcara toda la semana no solo para tener más tiempo y acercarnos de una manera más amplia a nuestros hermanos enfermos, con nuestra oración, nuestra presencia y nuestra solidaridad; sino también para arraigar en nosotros actitudes y hábitos que, en lo cotidiano de la vida, nos hagan buenos samaritanos de nuestros hermanos necesitados. Este es el mejor camino de evangelización.

+ La gratuidad y la indigencia, dos características muy profundas del ser y del existir humano. En su mensaje para esta Jornada, el Papa Francisco nos invitó a reflexionar en ellas. Al crearnos Dios puso ese sello en nosotros.

= La gratuidad: Nadie se ha dado a sí mismo la vida. Hemos recibido el ser y el existir. No son realidades que hayamos comprado ni merecido. Dios nos las ha dado porque nos quiso y nos quiere. En nuestras raíces está la gratuidad. Por ello, nuestro actuar ha de estar impregnado de esa misma gratuidad. No se trata de regalar cosas, sino de ser un don para los demás. Ser un don para otro supone establecer un vínculo con él y esto no se puede lograr sin incluir el diálogo. “El don es ante todo reconocimiento recíproco, y esta es una característica indispensable del vínculo social”.

= La indigencia: “Cada hombre es pobre, necesitado e indigente”. Desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte necesitamos de los demás y necesitamos que nos necesiten. “El justo reconocimiento de esta verdad nos invita a permanecer humildes y a practicar con decisión la solidaridad, en cuanto virtud indispensable de la existencia”.

Hemos sido creados como un bien para los demás. Todos, sin excluir a nadie, hemos sido diseñados por el Espíritu Santo como un don para el bien común, como expresión del amor de Dios. La Santa Madre Teresa de Calcuta “nos ayuda a comprender que el único criterio de acción debe ser el amor gratuito a todos, sin distinción de lengua, cultura, etnia o religión”.

+ Una asistencia muy importante en la enfermedad es la prevención. Estamos convencidos de que la salud es un gran bien que nunca quisiéramos perder. Pongamos pues cuidado para conservarla y fortalecerla. Cosas muy prácticas son:

= Aplicarnos las vacunas que hemos de recibir.

= Observar las normas fundamentales de higiene: lavarnos las manos antes de comer y después de ir al baño; lavar bien los trastes; mantener limpios y bien aireados los lugares donde vivimos. En nuestra región se ocupa que cuidemos no propiciar criaderos de mosquitos para evitar el dengue, la chikungunya y el zika.

= Buscar una sana alimentación. Ahora es un privilegio poder comer alimentos orgánicos. Cultivemos en la casa algunos de ellos en el patio o en botes, cubetas o macetas. Evitar comida chatarra: al salir de casa llevemos una botellita de agua limpia, un chayote o una papa cocida, un tamal, unos tacos, para cuando nos llegue el hambre o la sed… comer nuestras verduras bien cocidas o desinfectadas… En gran parte de nuestra Arquidiócesis hay mucho pescado. No requiere tanto cuidado el cultivo de unas mojarras en casa, no para vender sino para comer.

= Tener en casa un rincón con esas plantas medicinales que desde nuestras abuelas han sido el primer remedio ante los dolores que nos llegaban. No dejemos perder toda esa sabiduría en el cuidado de la salud; pero tengamos muy claro que si persiste el dolor o el malestar, se ocupa acudir al médico.

= No arriesgar nuestra integridad física con alguna conducta temeraria, ni arruinarla con vicios y drogas.

= Como nos han expresado, Dios quiera pronto llegue a todos la posibilidad de acudir a un médico para atención periódica, como han de hacerlo quienes ya cuentan con un tipo de seguro en la sociedad.

+ Una palabra de reconocimiento y de gratitud a quienes cuidan un enfermo o anciano en su hogar: el papá, la mamá, un hermano o abuelita. Cuando la enfermedad o los muchos años prolongan los achaques durante mucho tiempo, el cuidado que sus familiares han de tener con estas personas es verdaderamente una ofrenda de la propia vida al Señor. Muchas veces los familiares son como la Virgen María al pie de la cruz de Jesús. ¡Qué no quisieran hacer por la persona amada que se encuentra enferma! Pero, a veces, sólo pueden estar ahí al pie de la cruz, junto a ella, tomándole una mano, mirándole, diciéndole una palabra de consuelo y cariño.

= El trabajo que este cuidado implica con mucha frecuencia se hace todavía más pesado por otras circunstancias: una es se deja sola a una persona que tiene al enfermo a su cuidado. Se desentienden los otros hijos, los demás familiares y parientes. Organizarse para apoyar une mucho a la familia y alivia grandemente el cansancio, porque quita la sensación de mirarse abandonada, de llevar sola la responsabilidad del cuidado del anciano y del enfermo. Cooperar cada quien desde su posibilidad para aquello que requiere el cuidado del enfermo es una actitud muy valiosa. Hemos de tener en cuenta que así se enseña a los hijos cómo actuar cuando sus padres o hermanos, al paso de los años, estén enfermos o ancianos. Nuestra motivación más profunda es que en esa persona atendemos a Cristo Jesús.

= Otra circunstancia que hace más pesado el cuidado continuo de una persona enferma o anciana es que muchas veces los enfermos y ancianos no nos dejamos cuidar. Andamos muy molestosos. Es cosa explicable por la situación en que estamos. Pero podemos hacer un esfuerzo por comprender y recibir el amor de quien nos cuida, y agradecerlo, facilitando su trabajo en lo que podamos, diciéndole lo mucho que apreciamos lo que hace por nosotros y rezando por su persona.

El Papa Francisco nos pone a todos bajo el cuidado maternal de la Santísima Virgen María, Salud de los enfermos. “Que ella nos ayude a compartir los dones recibidos con espíritu de diálogo y de acogida recíproca, a vivir como hermanos y hermanas atentos a las necesidades de los demás, a saber dar con un corazón generoso, a aprender la alegría del servicio desinteresado”.

Con mi oración y bendición

En Dios, nuestro Padre

+ Leopoldo González González

Arzobispo de Acapulco

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